LOS PODERES p煤blicos no solo no deben avivar el sentimiento nacional, sino que tienen que esforzarse por mitigarlo. Que respetemos a nuestros ancianos, que cuidemos nuestras calles y nuestro planeta, que quitemos las trabas a nuestros minusv谩lidos, que protejamos a la infancia, que hagamos que los inmigrantes no se sientan inmigrantes, que borremos las trabas de g茅nero o sexo, que se garantice el acceso a la sanidad, la vivienda y la educaci贸n, esas son acciones saludables que los poderes p煤blicos deben fomentar, porque son universales y a-favor-de, pero el sentimiento nacional es un sentimiento negativo, un sentimiento sectario y en-contra-de, que nos lleva, en el mejor de los casos, a mostrar indiferencia o desconocimiento hacia las personas o lugares que no consideramos “el nuestro”, y, en el peor, a crear antagonismo con ellos. Ahora que escucho cada vez m谩s llamadas al “patriotismo”, no dejo de pensar que vienen malos tiempos, incluso cuando ese patriotismo se oculta bajo el adjetivo de “constitucional”, de Habermas, o bajo el patriotismo de la “justicia social”, que reclama Podemos, porque, si de verdad lo que am谩is son las leyes y la justicia, ¿qu茅 leyes y justicia son esas que se limitan a unos kil贸metros cuadrados?